viernes, 5 de febrero de 2010

Crónica de un desaparecido.

¿Cómo sería no tener una vida propia?, ¿cómo seria no tener lamentaciones?, no pensar en nada, sólo una mente en blanco. Vivimos solos en un mundo que nunca nos entiende, que nos deja solos en un mar de gente. La necesidad nos invade y no sabemos como detenerla, llena nuestro corazones con penumbras y dolores que nos hace sacrificar cosas que queremos solo para sobrevivir. Pero aun así sufrimos como en una tortura, no morimos pero nos duele hasta el ultimo hueso. La vida nos da una oportunidad para vivir, como una flor, de la que solo podemos disfrutar de su aroma antes de que el invierno la marchite. Así también la vida de las personas se acaba tan rápida, tan simple.


Es triste saber esto, nos abre las puertas de nuestro pensamientos que nos induce a bucear en un mar de problemas cotidianos que nos incita a luchar con nuestras padres, madres y hermanos. Es lamentable saber que nadie nos escucha en un mundo plagado de personas, pero hay gente que como yo que se da cuenta de que es lo que sucede.


Ya estoy cansado de esconderme, ahora solo miro atrás y se que hice algo bueno y es por esto que me vienen a buscar. Solo por pensar, por existir, solo por decir que hay gente que muere por un pensamiento distinto al de ellos. Esa gente es torturada, es ultrajada, es escondida en lugares que el hombre ni siquiera ha imaginado y sus hijos son vendidos como mascotas o desechados como basura.
Luego miro hacia adelante y no veo nada, solo dolor y muerte, como los envidio. Aun tiene esperanzas, esperanzas de que sus planes se concreten, pero yo ya no tengo nada. La de ya se ha marchado de mi cuerpo y ahora estoy solo, cansado y sin que nadie me de este destino injusto.


Mi vida esta desecha, igual que la calle en la me encuentro. Alguien pensara que en un momento así uno piensa en escapar, pero no es así, en mi situación no hay escapatoria. Lo único que me preocupa es ella, la que me hizo tantos días de mi vida. ¿Que pasara con ella cuando yo ya no este en este mi mundo? Mi mente se enferma y mi corazón se rompe en pedazos tratando de descifrar esta pregunta.


Creo que allí se acercan, el pánico ha paralizado mi cuerpo. Ellos vienen gritando una revolución, gritando por la patria, pero la patria se debe sentir humillada por ver crecer a hombres como aquellos en su vientre. Ya están a un a cuadra de aquí, con sus autos y armas, ellos vociferan que me quede en mi lugar. Pero yo no me voy a quedar a la mitad de una de las calles de Buenos Aires, prefiero que ellos vengan. Yo caminare hacia donde se encuentra el Obelisco tomando mis ultimas bocanadas de aire y viendo que es lo que mi corazón siente y mi mente piensa frente a este infortunio, a la espera de la muerte.


La bandera se tiñe de rojo por la sangre de sus hijos que mueren injustamente a mano de la opresión, que son sus propios hermanos que los utilizan como instrumento para diseminar el terror, y ahora esa bandera sera manchada con mi sangre y mi apellido sera incrustado en la historia argentina.



Este texto fue inspirado por la muerte de Rodolfo Walsh, periodista argentina asesinado durante la ultima dictadura militar.



Leonardo


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